BRASILIA.- Brasil condicionó el desembolso de nuevos recursos al FMI para ayudar a países en crisis al aumento de su poder en el organismo y al avance de las iniciativas europeas para resolver la crisis de la deuda, tras una reunión de la presidenta Dilma Rousseff con la jefa del Fondo, Christine Lagarde.

"Acordamos poner recursos desde que los europeos tomen sus iniciativas" contra la crisis, dijo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, en una conferencia de prensa con Lagarde en Brasilia. La jefa del organismo analizó con Rousseff, su ministro de Hacienda y otras autoridades los "efectos potenciales de contaminación de esta crisis".

Brasil, la mayor economía de Latinoamérica, "está más inmune y mejor protegido que otros países de los efectos de la contaminación, de las consecuencias de la crisis del euro" por "la fuerza de su mercado interno y por sus buenas políticas macroecónomicas", destacó Lagarde.

La número uno del FMI saludó la intención del gobierno brasileño de reforzar la institución con nuevos aportes y confirmó el anuncio formulado más temprano por el organismo acerca de una revisión a la baja de las perspectivas del crecimiento mundial para este año. Las perspectivas "serán revisadas a la baja sin duda", sostuvo Lagarde, sin anticipar ninguna cifra. En el encuentro, Mantega reiteró a Lagarde su disposición "a colaborar con un aporte adicional de recursos" cuando se avance en las reformas adoptadas para reestructurar el FMI. "No tenemos una cuantía definida", declaró.

Reformas en el Fondo

"Los BRICS concordaron en hacer un aporte al FMI. Sin embargo eso está condicionado a la continuación de las reformas en el Fondo, a que el Fondo haga las reformas de cuotas que ya fueron aceptadas en 2009 y 2010", dijo, en referencia a las cuotas de poder en el seno del organismo.

El ministro de Hacienda pidió asimismo "la colaboración de otros países, de Estados Unidos" y aclaró que "los propios países europeos también tienen que colaborar con más recursos para el Fondo".

Brasil se convirtió en acreedor del FMI por primera vez en 2009, en medio de una crisis económica internacional, cuando le prestó 10.000 millones de dólares provenientes de sus reservas a cambio de más derechos de voto en la institución. El gobierno de Rousseff descartó hace un mes una ayuda directa a los países europeos en crisis y planteó, en su lugar, una asistencia a través del FMI.

La propuesta consiste en aumentar su contribución a cambio de mayor poder de decisión dentro del organismo, en una estrategia en principio coordinada con las economías emergentes del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). El país sudamericano, con reservas internacionales por 360.000 millones de dólares, espera ubicarse dentro de los diez más influyentes del Fondo.

Por otro lado, el ministro de Hacienda brasileño insistió en su pedido a los países europeos para hacer un mayor esfuerzo para resolver sus problemas de deuda. "La UE posee los instrumentos para superar (las dificultades), pero se está demorando para aplicar esos instrumentos; por ejemplo, el Banco Central Europeo puede ser un prestamista de última instancia", sostuvo. (AFP-NA)